Desde el grupo de Pablo llevábamos un tiempo con el run run.
En nuestro proyecto apostólico de grupo nos había salido claramente la línea de migraciones y, dentro de esta línea, Gauean.
Pero en aquel momento de compartir y plasmar no llegamos a concretar, no había llegado aún el invierno.

Pero llegó el invierno, comenzó Gauean, los e-mails de Asier recordando la necesidad de echar una mano,…
A nivel individual, fuimos participando, cada uno/a a su manera.
Unos/as iban ocasionalmente a dormir.
Otros/as lo hicieron con rutina.
Y otros/as estaban a un tris de participar, faltaba la el último empujó.
Incluso, salía recurrentemente el tema en el grupo: es una línea del PAG, cojamos un compromiso grupal, compartamos nuestras fuerzas,…. pero no llegábamos a concretar y/o comprometernos.

Y el empujón llegó.
Un e-mail de Asier pidiendo llenar huecos con cierta urgencia (mañana, pasado mañana, la siguiente semana,…).
Y el tema volvió a la lista de asuntos a tratar en la reunión.
Se volvieron a compartir las fuerzas de cada uno, las posibilidades,…
Las situaciones personales eran similares, pero la llamada nos pedía exigirnos un poco más.
Las respuestas iban cambiando: “a mí no me importa los martes, yo iría acompañado/a, yo me animo, ….”
Y, sí, conseguimos plasmar en un papel el compromiso grupal.
Este consistió en llenar un día de cada semana hasta el final del proyecto.

Ahora Gauean 2014-2015 ha terminado y toca evaluarlo tanto personal como grupalmente.
Lo que nos ha salido han sido frases como:
* En lo personal nos ha costado bastante (dejar a la familia en casa, acordarlo con la pareja porque al día siguiente si era sábado o domingo llegaba tarde a casa, la incomodidad de alterar nuestra rutina con un evento tan inusual, el esfuerzo de estar con gente que no conoces, soy chica y […]