Camino de Santiago (parte 1)

Querida Comunidad,

Como algunos ya sabéis, durante las últimas tres Navidades he completado a pie el Camino de Santiago. El primer año hice Roncesvalles – Burgos, el segundo Burgos – León y, para finalizar, estas pasadas Navidades he hecho la etapa León – Santiago de Compostela.

Cada día iba recogiendo mi experiencia peregrina en un pequeño cuadernillo que ahora he pasado a formato digital para poder compartirlo con vosotros a través de este blog. He tratado de ser lo más fiel posible a lo vivido de manera que, lo que a continuación se expone, es mi experiencia tal y como fue recogida en su momento.

En este post se contienen las anotaciones relativas a la primera parte de mi peregrinaje, la que me condujo de Roncesvalles a Burgos. En post sucesivos se abordarán las otras dos etapas.

Os animo a que os pongáis las botas, cojáis la mochila y recorráis conmigo el Camino

¡Buen Camino, peregrino!

Chicote

CAMINO DE SANTIAGO (PARTE I)

0º Etapa:        Bilbao – Roncesvalles (0 km)                     30/12/11

¿QUÉ HAGO YO AQUÍ?

Escribo estas palabras a las 19:40 desde el alberque de la Colegiata de Roncesvalles, pero lo más extraño es que es 30 de diciembre y me espera una semana fuera de casa (Nochevieja y Año Nuevo incluidos). Pero eso ya vendrá, ahora recapitulemos el día.

Son las 12.52 cuando me monto en el autobús que me lleva a Pamplona y, en ese momento, los sentimientos son encontrados: por un lado, ilusión y ganas porque, al fin, ha llegado el día que tanto había estado preparando pero, por otro lado, siento miedo ante los avatares que me puedan suceder y nervios por empezar una aventura desconocida.

Como ya he dicho es 30 de diciembre y, si no hay ningún imprevisto, voy a pasar el fin de año fuera de casa. Pero no sólo fin de año, sino todas mis vacaciones de Navidad fuera de casa, con una climatología nada favorable dadas las fechas del año en que estamos y además solo. Ayer decía un amigo que tenía mucho mérito por todo eso pero yo me pregunto: ¿es mérito o locura? Esa pregunta supongo que se irá respondiendo conforme pasen los días y las experiencias se acumulen pero ahora lo importante es “¿qué me ha traído hasta aquí?”.

La idea surgió en un viaje a Palacios de la Sierra (mi pueblo) cuando me planteé qué Navidades iba a querer disfrutar. Inicialmente me salieron dos alternativas, ambas conocidas:

–       Bilbao: consistiría en pasarme una semana tirado en el sofá, levantándome tarde y en algunos ratos de lectura. El día 31 de diciembre saldría a potear desde las 17 y tras numerosas cervezas y copas de cava llegaría a casa “contentillo”, momento en el que me daría un ataque de gula como si esa esa noche y al día siguiente tuviese que coger reservas alimenticias para el resto del año.

–       Pueblo: esta alternativa podría ni llegar a ser viable porque mis abuelos volvían a Bilbao y mis padres trabajan. Por tanto, tendría que pasar unos días solo en el pueblo, lo cual veía poco probable. De todas formas esta alternativa consistía en pasarme casi toda la tarde en el bar bebiendo cerveza ya que el frío no permite muchas alternativas de ocio en esta época del año.

A la vista de que ninguna de las dos opciones me resultaba especialmente sugerente, se me ocurrió otra idea mejor: un viaje baratito y diferente, el Camino de Santiago. Esta idea se sustentaba en 3 razones:

–       Reflexión: hace justo un año estuve 4 días en Ejercicios Espirituales y la experiencia fue muy positiva a pesar de que lo reflexionado fue trastocado por el devenir de la vida. Desde entonces mi vida había cambiado pero, sobre todo, había pasado por un largo período de desolación que aún continúa: oferta de trabajo, replanteamiento del futuro profesional, cambio de departamento, experiencia fracasada de pareja, insatisfacción laboral, búsqueda de un nuevo espacio vital (ciudad donde vivir y posible emancipación). En definitiva, hay muchas cosas sobre las que reflexionar y esa reflexión me viene también un poco forzada por la revisión y proyecto de vida que vamos a hacer en el grupo de CVX ¡Qué mejor momento y qué mejor sitio para reflexionar que el Camino!

–       Deporte: desde verano, y con motivo de la preparación de dos maratones casi consecutivos, he venido haciendo mucho deporte y cuidando mucho mi alimentación. ¿Tiene sentido ahora, en dos semanas, atiborrarme a comer y beber? Hacer el Camino de Santiago durante una semana podía ser una buena excusa para evitar esos excesos.

–       España: desde hace tiempo me ronda la idea de que, cuando deje el trabajo (algo que intuyo va a ocurrir más pronto que tarde), quisiera pasar 5-6 meses recorriendo España, conociendo sus tradiciones, percibiendo sus olores, degustando su gastronomía, probando sus vinos y escuchando sus acentos. En resumen, no sólo vivir en España sino también vivir España. Y el Camino me permite ser peregrino, como cantaba Cecilia, por los caminos del España:

Pues con estas razones y unos cuantos kilos en la mochila he emprendido esta aventura que, como ya he dicho, comienza a las 12:52 en la estación de autobuses de Bilbao.

El viaje de ida a Pamplona me lo paso escribiendo mensajes para enviarlos mañana, día de Nochevieja, así que se me pasa rápido. En Pamplona estoy 3 horas, en las que aprovecho para comer y dar un paseo por sus calles más conocidas. Al final del paseo me duele la espalda lo que me preocupa de cara a mañana pues si en sólo dos horas con la mochila puesta ya noto molestias…

Esperando en la estación de Pamplona el autobús que me trajese a Roncesvalles tengo el momento “sentimental” del día: hoy, día de la Sagrada Familia, mientras en la estación de Pamplona es lugar de encuentro para familias que se juntan para pasar el fin de año, yo me alejo de la mía. ¿Soy egoísta? ¿He pensado sólo en mí al planificar este viaje dejando de lado a mi familia? Sin embargo, pienso que, a veces, hay que irse para echar de menos, hay que marcharse para estar presente. Eso me reconforta pues tengo la sensación de que estos días, y especialmente mañana, si yo estuviese en la cena de Nochevieja en casa, mi corazón no estaría tan cerca de mi familia como lo va a estar aquí, a pesar de la distancia.

Etapa 0

Ya en Roncesvalles voy al albergue y acudo a la misa del peregrino donde están tres sacerdotes para sólo dos personas y recibo la bendición del peregrino. Luego ceno en “La Posada” un menú del peregrino espectacular: sopa de pescado, estofado de corzo y cuajada. Jamás olvidaré esa carne de corzo, qué rica, qué salsa…

Y para finalizar el día, qué mejor manera de hacerlo que revisándolo con la mirada del Padre.

Etapa 0 (2)

 

 

 

 

 

 

1º Etapa:        Roncesvalles – Cizur Menor (47 km)                   31/12/11

LAS DOS CARAS

Son las 7:30 cuando suena mi despertador y, casi al momento, como al unísono, se despiertan los otros 8 peregrinos que me acompañan en el albergue.

Etapa 1

Después de lavarme la cara y adecentarme un poco, preparo la mochila pero antes de marchar, dedico 10 minutillos de oración con el libro de oraciones del Padre Arrupe.

Inicio la etapa a las 8:30, poco después de que el día empezase a clarear. Es un día plomizo, con niebla baja y sirimiri pero la temperatura resulta agradable para caminar.

El primer tramo de la etapa, hasta Zubiri, es precioso a pesar de que la niebla impide divisar el paisaje con toda su majestuosidad. Sin embargo, la niebla sirve para crear un ambiente misterioso, como si alguna “lamia” fuese a aparecer tras un recodo del camino.

Etapa 1 (3)

Después de coronar el Alto de Erro y llanear un rato por la cumbre, inicio un precioso descenso hacia Zubiri, donde saco una foto al famoso “Puente de la Rabia”.

Y eso, rabia, es lo que tengo que sacar a partir de ese momento pues hace su aparición una ampolla en cada uno de mis pies. Nada hace presagiar, en un principio, el sufrimiento que voy a tener que soportar hasta llegar a Villaba (la cuna natal de mi ídolo de la infancia, “Miguelón” Induráin). Y es que no sólo el dolor de mis pies va en aumento, sino que son las 15:30 y no he comido todavía. Llevo jamón y chorizo en la mochila pero me falta el pan: paro en varios pueblos pero no tienen (creo que son de los que pasa el panadero con la furgoneta repartiendo y ya lo ha hecho).

En Villaba compro pan, me tomo un Aquarius y me siento en un banco a comer. Esa comida me devuelve a la vida y además aprovecho para cambiarme las botas de monte por las zapatillas de correr, con la cuales me vuelvo a encontrar cómodo, tanto, que voy corriendo hasta Pamplona.

Etapa 1 (5)

En Pamplona aprovecho para comprar algo de comer ya que la señora del albergue de Cizur Menor me ha dicho que todos los restaurantes del pueblo van a estar cerrados. Además, compro también Betadine y esparadrapo para curarme las heridas y poder andar mañana.

En el albergue estoy solo, pero casi mejor porque me así me pongo a mis anchas: la ropa esparcida por los radiadores, la mesa encajada en el sofá para cenar allí repanchingado,… Precisamente cuando empiezo a escribir la revisión del día ha llegado Ayes a hacerme una visitilla y pasamos un rato agradable charlando en el albergue. ¡Gracias Ayes por la visita! ¡Muy a gusto por la compañía!

De vuelta a la soledad empiezo a mandar los mensajes que estuve preparando ayer cuando venía a Pamplona para que las respuestas a los mismos me hagan compañía. A las 22:00 empiezo a poner la cena de Nochevieja; es decir, caliento la pizza en el microondas, limpio un racimo de uvas y saco la tableta de turrón.

Después de cenar me pongo a ver el especial de José Mota y los modelitos de la Igartiburu. Minutos antes de las 00:00 llamo a casa y con el altavoz activado tomamos las uvas como si estuviésemos juntos. Probablemente, las uvas más sentidas y más acompañadas pese a estar solo.

En cuanto termina, felicito el Año Nuevo a mi familia y me voy a la cama.

 

2º Etapa:        Cizur Menor – Estella (41 km)                   01/01/12

NUEVO DÍA Y…NUEVO AÑO

Tengo miedo a este día (y es sólo el segundo) ¿me aguantarán los pies? Después de preparar la mochila, me curo los pies y me los protejo con esparadrapo.

Empiezo con miedo pero poco a poco voy calentando el cuerpo y me encuentro bien. Además sale un día espectacular en el que sólo la estela de los aviones se atreve a romper la monotonía del manto azul del cielo.

Etapa 2 (2)

Casi nada más salir empiezo a subir el Alto del Perdón y en apenas 1:15 ya estoy en la cumbre. Desde allí bajo corriendo y poco después llego a Puente la Reina. Después de sacar varias fotos a su famoso puente, miro los km que me quedan para los siguientes pueblos. Finalmente decido ir hasta Lorca (11 km) esperando que haya un bar o así para tomar algo. Esta es la parte más dura del día ya que no tengo agua y hace bastante calor. Finalmente, a las 13:50 llego a Lorca y como no hay bar me preparo unos bocadillos de jamón y chorizo (que llevaba en la mochila) en un banco de la plaza, al lado de la fuente.

Comenzar a andar después de parar resulta complicado pero en 15 minutos ya estoy otra vez a tope. La tarde me la tomo con tranquilidad, como un plácido paseo y, casi antes de lo esperado, llego a Estella. La verdad es que creí que me iba a costar más pero se me hace más fácil de lo pensado. De hecho llamo a casa y mi padre (que ya ha hecho esta parte del Camino) me convence para seguir un par de km hasta Ayegui. Sin embargo, la decisión no es acertada ya que el albergue de Ayegui está cerrado, así que tengo que volver a Estella y pierdo casi una hora de descanso entre ida y vuelta. Bueno, no tanto como “perdido” porque me encuentro con un peregrino argentino y dos chavales canadienses en lo que constituye la primera conversación con peregrinos en dos días. Y es que ni ayer ni hoy me he encontrado con peregrinos durante el Camino.

En el albergue estoy con otros 8 y cenaré con ellos. Tengo ganas de compartir experiencias con otros peregrinos. El señor argentino (vive en Marbella) se ha quedado estupefacto cuando le he digo el recorrido que he hecho en sólo dos días.

Después de ducharme me empieza a doler muchísimo la planta del pie izquierdo. Es un dolor muy intenso, como si me estuviesen clavando agujas. ¿Se me pasará para mañana? Tengo miedo… Me meto un rato en la cama pero el dolor no remite, es más, los pinchazos son tan intensos que me producen escalofríos y tengo que taparme con varias mantas.

Poco antes de las 20:00 (la hora de la cena) parece que se me pasa y puedo disfrutar de una fantástica cena con otros 14 peregrinos de distintos países: un argentinos, dos canadienses, coreanos, una familia holandesa con sus dos hijitos (el padre es majísimo) y otros tres españoles (de Cataluña). La cena resulta muy placentera con una agradable conversación en inglés entre todos. Hace tiempo que no lo practicaba (desde verano) pero por lo menos me sirve para entender y que me entiendan.

Como la noche de ayer fue Nochevieja tenemos turrón y cava de lo que había sobrado. Creo que esto es también parte fundamental del Camino, la pena es que en esta época del año no se coincide con peregrinos en todos los albergues.

Etapa 2 (5)

A las 22:00 nos vamos a la cama y yo esperanzado de cara a la jornada de mañana después de los halagos recibidos del resto de peregrinos: “¿40 km al día?”. Pero, ¿seré capaz de mantener el ritmo?

 

 

3º Etapa:        Estella – Viana (39,5 km)                02/01/12

MIS PIES: ¿ME LLEVAN O LOS ARRASTRO?

La etapa comienza casi en continua ascensión (lo que más me gusta) y pasando por la fuente del vino en Irache. El día amanece desapacible pues, aunque no hace frío, sí que cae algo de agua. Además, el albergue de ayer era de los de dejar la voluntad y sólo tenía 3,5 euros sueltos o si no sólo tenía 50 euros. Al final dejo los 3,5 euros sueltos pero con pena porque me han atendido genial, aunque dejar los 50 euros…me cuesta.

El objetivo de la etapa es recorrer los 29 km que separan Estella y Torres del Río, comer en ese pueblo y a la tarde hacer otros 10 km hasta Viana. La cosa no empieza mal pero los 9 km anteriores a Los Arcos se me hacen bastante largos: no hay un solo pueblo, ni una sola fuente. Los pies me empiezan a doler y, por eso, al llegar a Los Arcos me quito las zapatillas y me pongo las botas. Además aprovecho para comer un poco de chocolate y un trozo de plátano pues, aunque he desayunado bien en el albergue, empiezo a notar síntomas de desfallecimiento.

Etapa 3 (2)

Atravieso el bonito pueblo de Los Arcos y un cartel indica 8 km para Torres del Río. Después del almuerzo no se me hacen muy duros los km pues a lo lejos se divisa el pueblo de Sansol, a 1 km de Torres del Río. Allí como un menú del día y a las 15:00 reemprendo la marcha hasta Viana, de donde sólo me separan 10 km ¡pero vaya 10 km! Se me hacen eternos, infinitos, interminables, insufribles,…especialmente los 3 últimos. Desde que empiezo a divisar Viana hasta que llego…¡madre mía! Además se levanta un viento frío que me obliga a ponerme la chaqueta por primera vez en tres días.

Empiezan a resonar en mi cabeza los primeros síntomas de abandono pues el dolor en los pies es muy agudo y la opción de llegar hasta Burgos está casi descartada.

Al entrar en el pueblo tomo un café con leche calentito y voy al albergue donde coincido con una chica que tiene alguna discapacidad mental (no tiene pinta de estar haciendo el Camino). Después de la ducha y mientras escribo estas líneas aparecen los canadienses de ayer a las 19:40 ¿cómo han podido hacer también los 40 km? ¿Cómo han podido llegar tan de noche?

Descanso un rato y voy a comprar algo para cenar: dos bocadillos para mí y compro otro para la chica que está en el albergue pues antes de salir me dice que no ha cenado nada. Le digo que volveré a las 21:00 o así y, cuando regreso, me está esperando en la puerta para comerse el bocadillo.

Etapa 3 (4)

Por último, me curo los pies y a dormir. Le pido al Señor que me quite los dolores del pie…

 

 

 

 

4º Etapa:        Viana – Santo Domingo de la Calzada (60,1 km)                       03/01/12

UN NUEVO AMANECER

Al levantarme y apoyar los pies en el suelo los presagios no son nada buenos: dolores. Creo que lo mejor, antes que sufrir como los últimos km de la etapa de ayer, es abandonar al llegar a Logroño. Me preparo y a las 8:05 me pongo en Camino. Los pies me duelen en los primeros pasos que doy por lo que pruebo a ir corriendo para ver si el dolor remite. Y así es, corriendo no sólo no me duelen los pies sino que además yo me veo con fuerzas en las piernas, por lo que las subidas las hago andando y las bajadas y el llano corriendo.

Como no he desayunado en Viana paro en una cafetería de Logroño: café con napolitana de chocolate. Una vez que cogidas fuerzas con el desayuno, sigo corriendo a un ritmo no muy rápido pero constante y, de esa forma, recorro la distancia que me separa de Navarrete a través de un preciso paseo en el que hay un montón de gente paseando y andando en bici. En definitiva, aprovechando el maravilloso día con el que el Señor nos obsequia.

Esta es la magia del Camino y de la vida: a un día gris, triste y plomizo en el que la idea más sensata era abandonar, le sigue un día soleado, brillante y mágico donde el cuerpo me responde a la perfección.

De Navarrete, pasando por Sotés (me vienen recuerdos de la casa rural que hicimos los amigos), llego a Ventosa, donde tenía pensado parar a comer pues el punto final previsto para la etapa es Nájera, que se encuentra a sólo 10 km de Ventosa. Sin embargo, son sólo las 12:45, una hora temprana para comer lo que, unido a la euforia que provocaba mi estado físico, hace que cambie de planes: en Ventosa un almuerzo, en Nájera comer y a la tarde avanzar parte de la etapa de mañana. Es más, los pensamientos más optimistas me conducen al siguiente plan: comer en Nájera y a la tarde avanzar otros 21 km hasta Santo Domingo de la Calzada de manera que, al día siguiente, hiciese Santo Domingo de la Calzada – Ages (50 km) y la sexta etapa Ages – Burgos (22 km) por lo que tendría tiempo en Burgos para hacer los regalos de Reyes antes de volver a Bilbao. ¿Será esto como el cuento de la lechera?

Al final en Ventosa me tomo un Aquarius y unas gominolas y me pongo a correr para llegar a Nájera a las 14:00. Un pequeño despiste en el Camino hace que pierda 20 minutos, pero no me suponen un gran trastorno.

En Nájera como un menú del día en el “Bar Trinquete” y a las 15:05 salgo hacia Azofra. Tengo que hacer una media de 7 km/h para llegar a Santo Domingo de la Calzada a las 18:00, así que alterno largos tramos corriendo con otros andando. Desde Azofra el Camino se me hace largo hasta llegar a Cirueña, un municipio mezcla entre La Moraleja y Seseña: casas espectaculares con campo de golf pero totalmente desierto y deshabitado, con un montón de casas en venta. Desde allí ya sólo me quedan 6 km hasta Santo Domingo de la Calzada y a las 18:00 diviso el pueblo desde lo alto de una loma: “ya sólo me queda bajar” pienso.

Desde esa loma voy casi arrastrándome por el cansancio acumulado pero lo he logrado, he hecho 61 km en una sólo etapa.

Etapa 4

Al llegar, doy una pequeña vuelta por la plaza, compro algún recuerdo y tomo un café con leche y unos morros en un bar cercano al albergue. Como está cerrado tengo que llamar al número que aparece en la puerta y rápidamente vienen a abrir.

Ducha, un rato de descanso y a cenar. Voy al bar donde he tomado el café y el trato vuelve a ser exquisito. De menú: espaguetis a la carbonara y albóndigas. Mientras ceno, veo un rato el Albacete – Athletic de Copa y regreso al albergue a dormir que mañana también me espera un día duro. ¿Me pasará factura el esfuerzo de hoy? ¿Se romperá el cántaro de la lechera?

 

5º Etapa:        Santo Domingo de la Calzada – Ages (50,1 km)             04/01/12

CONTINÚA LA INERCIA

Hoy emprendo la marcha un poco antes de lo habitual en previsión de que mi cuerpo no va a estar igual que ayer y porque los km a recorrer son también considerables. El objetivo es el siguiente: en Belorado (km 22) a las 11:30, en Villafranca Montes de Oca (km 36) a las 13:30 para parar a comer y a la tarde los 15 km que restan hasta Ages.

El día está más oscuro que ayer lo que me obliga a estar todo el día con la sudadera puesta, aunque por lo menos no llueve. Me encuentro más cansado que ayer por lo que los tramos de correr se reducen simplemente a las bajadas. Sin embargo, voy clavando los tiempos previstos y a las 11:30 estoy saliendo de Belorado tras haber tomado un Aquarius.

Los 12 km que me separan de Villafranca se me pasan muy rápido y, tal como tenía previsto, a las 13:30 estoy pidiendo el menú del día. Los últimos 1,5 km antes de parar a comer se me hacen algo pesados, ¿recuperaré fuerzas con la comida?

Etapa 5 (4)

A las 14:00 reemprendo la marcha rumbo a Ages, del que me separan 15,7 km. Prácticamente la primera hora la paso subiendo al Alto de la Pedraja, acompañado de un tiempo soleado. Esta zona se nota que forma parte de la Sierra de la Demanda pues el terreno boscoso es muy similar al de Palacios de la Sierra.

Una vez coronado el Alto de la Pedraja, se inicia un descenso prolongado pero no muy pronunciado durante 8,5 km hasta San Juan Ortega. En este momento se echa la niebla y comienza a refrescar. Avanzo y avanzo pero no se veo nada: paso más de 2,5 horas sin ver un lugar habitado. La niebla es espesa pero permite la visibilidad de las flechas amarillas, aunque resulta algo descorazonador avanzar sin ver ninguna señal de cuánto queda para el siguiente pueblo.

Y cuando menos lo espero…una campana comienza a oírse. ¡Ya he llegado! San Juan de Ortega es un minúsculo pueblo escondido tras la densa niebla y presidido por un monasterio. Una fugaz visita a la iglesia, un trago de agua y a por los 3,5 km que me faltan para terminar la etapa.

La tónica sigue siendo la misma: mucha niebla y ninguna referencia de distancias. De hecho, no veo Ages hasta que estoy prácticamente encima: se trata de un pueblo pequeñito pero muy curioso ya que conserva intacta su arquitectura tradicional, con grandes vigas y columnas de madera que se observan desde el exterior.

Etapa 5 (5)

Entro en el albergue, pido un cafecito y subo para la habitación. Cuando voy a ducharme veo que tenía la uña de un dedo del pie izquierdo levantada e infectada. Me preocupo: ¿habré hecho demasiado el salvaje? El caso es que mientras andaba no me dolía… La intención es llegar a Burgos mañana y continuar con el plan previsto (compras de Reyes, comer y vuelta a Bilbao), pero visto lo visto ¿será una locura?

Antes de bajar a cenar hago la revisión del día. A las 20:30 bajo a cenar aunque la decisión del menú no es la más acertada: macarrones de primero y churrasco de segundo. El churrasco está un poco seco y es demasiado grasiento, por lo que temo que esta noche se me seque la boca al dormir.

Nada más terminar de cenar subo a la habitación y me meto a la cama que, al habérsela cambiado a unos coreanos, está pegando al radiador. La habitación es tan pequeña y la calefacción está tan alta que a las 00:00 me levanto agobiado, como si tuviera problemas para respirar. Al final, decido coger el saco y me voy a la habitación de al lado que no tiene calefacción y es más amplia, por lo que puedo dormir mejor.

 

6º Etapa:        Ages – Burgos (23 km)                    05/01/12

¿OBJETIVO CONSEGUIDO?

Último día y la etapa con menos km, tan solo 23. Cada día me voy despertando antes y poniéndome antes en marcha, así que hoy, último día, a las 7:45 ya estoy andando. Como ya había planificado un par de días antes, el objetivo es llegar a Burgos a las 11:30 ó 12:00 para poder hacer alguna compra de Reyes.

La etapa tiene dos partes bien diferenciadas: una primera más boscosa y divertida y, otra segunda, urbana y aburrida.

Al pasar Atapuerca comienzo a subir un puerto cubierto totalmente por la niebla, de manera que no puedo divisar Burgos desde lo alto. Desde ahí se baja atravesando el valle del Río Pico hasta Orbaneja del Río Pico donde se cruza la AP-1 y comienza la parte aburrida e interminable de la etapa ya que hay que atravesar todo el Polígono Industrial de Villafría para llegar a Burgos.

Etapa 6

Esta segunda parte de la etapa se me hace muy pesada ya que el cansancio a estas alturas aprieta fuerte. Aun así, a las 12.00 llego a la Catedral de Burgos y lo primero que hago es sellar la credencial e inmortalizar el momento.

A continuación, recorro las calles principales de Burgos comprando recuerdos y regalos de Reyes. Madre mía, estoy tan cansado que al final compro lo primero que veo pues no tengo fuerzas para mirar más tiendas.

A las 14:00 voy a comer al Ojeda (un buen restaurante de la ciudad) y me permito un buen homenaje. A las 16:00 me dirijo a la estación de autobuses y cojo billete para el primer autobús a Bilbao. El viaje es un buen momento para evaluar el Camino: “¿he cumplido los objetivos?” Es cierto que he llegado a Burgos, que era uno de los objetivos, pero quizá no he dedicado tiempo suficiente para la reflexión ya que al final hacer km ha sido el objetivo que lo ha absorbido todo. Tengo la sensación de que el Camino no me ha servido de nada para hacer la revisión de vida. Sin embargo, poco a poco caigo en la cuenta que el propio Camino ha sido un buen reflejo de lo que es mi vida. Así que, objetivo cumplido.

Etapa 6 (3)