El reloj de la familia. Experiencia en Bilbao

Cuando leáis estas líneas habremos finalizado la primera experiencia en Bilbao de “El reloj de la familia”. Como se ha contado en otra ocasión, hemos participado seis parejas a lo largo de 7 encuentros dominicales (de tres horas cada uno) entre enero y mayo. Esta iniciativa, que surge del equipo de familia de CVX España y fue diseñada a lo largo de un año con el contraste de numerosas personas de la comunidad y de fuera de ella, la hemos desarrollado en coordinación con la comunidad de Pamplona (que la ha ofrecido en abierto en el Centro Loyola de su ciudad) y con la implicación de la de Donosti (que decidieron finalmente no desarrollarla este curso y esperar un poco más). También la han realizado otras comunidades locales en sus ciudades, por lo que este año CVX ha generado muchos espacios con muchas personas trabajando simultáneamente en la mejora del diálogo en su pareja y familia utilizando la espiritualidad ignaciana como base.
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En Bilbao no sólo ha sido una primera experiencia. También ha tenido la naturaleza de “pilotaje”, por lo que la hemos realizado entre personas de la comunidad y cercanas a ella. Viene ahora el momento de validarla definitivamente, ajustarla y abrirla a otras personas. Una primera iniciativa puede ser establecer un acuerdo de colaboración entre nuestra comunidad y el Centro Loiola en Bilbao e incorporarla a su oferta 2014-15. En breve hemos de dar los pasos, una vez que ya lo ha hablado el Consejo. ¿Otros pasos posibles? En algunas ciudades, quizá con cierto atrevimiento o gran audacia (no sabemos cuál de las dos), lo han desarrollado con asociaciones de padres y madres de colegios católicos, con grupos parroquiales o iniciativas diocesanas vinculadas a la pastoral familiar, con personas de comunidades laicales de otras espiritualidades y tradiciones. Habrá que ver cómo han ido esas experiencias, qué factores han facilitado su buen funcionamiento (en caso de haber sido así), qué elementos se deben ajustar o cambiar para que tener sentido y aportación en esos espacios, y si en Bilbao se dan las condiciones (internas y externas), a medio plazo, para poder ofrecer “El reloj de la familia” en otros espacios. Todo es cuestión de tiempo y de recorrido, el camino ya está abierto.