No hay mayor suerte que descubrir que estás donde debes. Esa es mi sensación con CVX. Hace ya muchos años que inicié mi andadura en CVX Bilbao, al principio, fundamentalmente, por dar continuidad a un proceso de fe que, tenía claro, debía ser en Comunidad. Básicamente conocía gente del colegio de Jesuitas y probé suerte sin gran convicción. Pero ahí es donde me crucé con la espiritualidad ignaciana. Para mí fue como descubrir la luz. La forma de entender y sentir la relación con el Padre y con todo lo que nos rodea que transmiten los Ejercicios, supuso para mí una transformación radical de toda mi forma de entender la fe y la vida. Descubrir la presencia de Dios en todo y en todos y sentir que todo es don y envío, es un regalo que debo a Ignacio de Loyola y a la CVX.

LoyolaEs desde ese espíritu de confiar y servir desde donde toma sentido la labor que ahora me toca desempeñar en el Consejo de la Comunidad en calidad de tesorero. Un único objetivo de fondo, tratar de orientar nuestras capacidades y recursos a dar un mayor servicio a la Comunidad y a nuestro entorno, apoyando proyectos e iniciativas coherentes con nuestra Misión y Líneas de Trabajo. Simplificar nuestro funcionamiento para prestar más atención a lo importante a las reflexiones de fondo, a la sensibilización y transformación social que repercuta en las personas tanto de la Comunidad, como de la Iglesia y sociedad de Bizkaia.

Un abrazo y mucho ánimo!

Ignacio