Hace ya un año que arrancamos con el taller de iniciación en CVX Arrupe Elkartea. El empuje nos lo dio Benji en el encuentro de Orduña en el que nos animaba a introducir ciertas dinámicas formativas y de acompañamiento que estaban funcionando bien en otras CVX de España. En ese encuentro, a mi me resonó dentro el deseo de acompañar esa experiencia y a partir de ahí, en poco tiempo, estábamos ya reuniéndonos con las ocho personas que comenzaron participando. Desde el principio Bego Frutos nos acompaña desde su experiencia y calidez.

La dinámica de trabajo consiste en una reunión al mes en la que se comparte la ficha previamente orada y los materiales propuestos. El taller se desarrolla a lo largo de  ocho fichas de trabajo, en cada una de las cuales se abordan distintos temas propios de la identidad y vocación CVX. Es, por tanto, un taller formativo a la vez que se genera y acompaña un proceso de discernimiento personal: ¿puede ser la CVX el lugar donde vivir mi vocación para mejor seguir a Jesús?

El taller es cíclico y continuo mientras haya gente que no haya terminado el proceso o que se vaya incorporando en distintas fichas. Este curso han finalizado el taller tres personas, lo cual hemos celebrado en la campestre eucaristía del encuentro de este año en Orduña. Como veis, no todos los que comenzaron han finalizado, algunos han dejado el proceso por distintos motivos, otros llevan su propio ritmo, pero todas estas personas han sido acompañadas y han formado parte de lo compartido en él, enriqueciéndolo.

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La mayoría de los participantes están ya en grupos de vida de la comunidad, otros están aún comenzando su andadura. Algunos han llegado sin conocer apenas la CVX y la espiritualidad ignaciana, otros llegan tras muchos años de tenernos a su lado. Todos tienen en común que son personas en búsqueda. Buscan una comunidad donde compartir la vida y crecer en la fe. Aquí les ofrecemos lo mejor que tenemos y recibimos la inquietud profunda de quien busca a Dios. Suelo decirlo cuando evalúo: en este taller yo me siento en terreno sagrado, maravillada de cómo el Espíritu nos lleva a buscar a Dios de tan diversas maneras.

Muchas gracias: Ignacio, Estrella, Julen, Fran, Rober, Pedro, Ginés, Álvaro, Juncal, Jon, Alfonso y Mari Carmen.

Nerea Markina