Siempre hay una primera vez. En este caso, para abrir un espacio de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) en el blog de CVX Arrupe. Con una frecuencia mensual se van a estar aportando textos, referencias y pensamientos relacionados con la DSI y su diálogo con la vida actual.

 

La Doctrina Social de la Iglesia es una respuesta ante la injusticia existente en el mundo actual. Orientada por la esperanza del Evangelio, quiere partir de las enseñanzas de Jesús de Nazaret y encarnarlas en la vida de las mujeres y hombres de nuestro tiempo, que tienen unas necesidades y realidades específicas propias de su contexto histórico.

 

La Doctrina Social de la Iglesia no es un conjunto de respuestas ni recetas, no es un programa ni algo inmutable o teórico. Es una propuesta articulada y coherente de principios, criterios y orientaciones, que hay que ir recreando a cada paso, especialmente en este mundo que cambia a gran velocidad. Una brújula para dialogar con la realidad y aportar capacidades de discernimiento individual, comunitario y eclesial. Su pregunta fundamental, en pleno siglo XXI, es ¿qué es optar hoy, en concreto y en este contexto, por la justicia?

 

Sin la intención de entrar en profundidades, es importante saber que la DSI se fundamenta en varios principios: la dignidad humana, los derechos humanos, el bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiaridad, la participación social y la unidad del género humano. Principios orientados por valores como la verdad, la libertad, la justicia y la caridad. Y desde el punto de vista metodológico invita a la práctica a través de tres momentos: ver la realidad, contemplarla desde su complejidad con todos los aportes posibles, incluidas las ciencias sociales; juzgar la realidad, desde la mirada teológica y moral, personal y comunitaria, poniendo sobre la mesa la conciencia, la tradición, la razón y la emoción; y actuar en lo concreto construyendo una mirada humana y una buena nueva.

 

Abrir una ventana a la Doctrina Social de la Iglesia hoy es poner en la agenda los retos de la humanidad actual: el trabajo necesario ante la indiferencia, la desigualdad construida desde un modelo económico y social específico, la crisis de los sistemas políticos y culturales actuales, las realidades y raíces de la violencia y el desequilibrio ambiental en el cuidado de la creación. Es ser fiel a la tradición e historia de una Iglesia que bebe directamente de la vida de Jesús de Nazaret ocupándose en los primeros siglos de las realidades de pobreza, y que desde el siglo XIX hasta hoy ha de dialogar en un mundo en transformación que ha ido acumulando revoluciones industriales, el surgimiento del proletariado, la existencia de movimientos obreros, la construcción del liberalismo, el sindicalismo, el socialismo y el cooperativismo, entre otras circunstancias. Un diálogo que fue abierto, en el año 1891 por el papa León XIII con su encíclica Rerum Novarum, considerada la primogénita en la Doctrina Social de la Iglesia.