El Sábado 9 de Agosto, la Comunidad de Matiko tuvimos la oportunidad de acoger en nuestra casa al actual presidente de CVX, Mauricio López. La verdad es que en un primer momento no nos hizo especial ilusión. Bien es cierto que no contábamos con referencias. La única noticia respecto a la “cúpula” mundial de CVX que había llegado a nuestros oídos era la existencia de un piso en Roma; lo cual, desde el desconocimiento, no era algo con lo que estuviéramos de acuerdo. Presuponíamos que, como muchos de los gerifaltes de grandes organizaciones, sería una persona muy erudita y espiritual, pero con poco contacto con situaciones de injusticia.

Pero está claro que si tuviese que definir CVX con tres palabras, estas serían “caja de sorpresas”. Porque ya cuando tuve mi primer contacto, mi primera impresión fue: “¿Qué me van a poder aportar esta grupo de gente “mayor,” con sus cargas familiares, sus reuniones quincenales, sus hipotecas y sus hijos “dando el coñazo” en los encuentros, asambleas y eucaristías? Esta reflexión la hice hace ya casi tres años. Y a día de hoy, aquí sigo. Orgulloso de nuestro PAC y de los proyectos que hemos apoyado desde el Fondo Común. Agradecido infinitamente por el acompañamiento de nuestra guía, y por el testimonio y ejemplo de vida de tantas personas CVX.

IMG-20140810-WA0022

Y nuevamente, con Mauricio, me volví a equivocar. Porque el compartir con él, me ha supuesto volver a las raíces. Volver a tocar con mis manos el origen de mi propia búsqueda por la dignidad. Su testimonio de vida, su trabajo militante en Ecuador, en México y allá donde le lleve el destino. Siempre hasta el extremo. Siempre por y para los demás.  Su vida; da vida. Pero también su interés por el Proyecto Matiko. Un proyecto con mucho potencial. Pero en el que es inevitable que, muchas veces, el día a día nos vaya consumiendo, y olvidemos el sentido y el por qué nos embarcamos en esta aventura. La aventura del discernimiento vocacional. Pero, sobre todo, la aventura de la acogida. El importante trabajo por construir reino que supone dejar entrar en nuestras vidas a personas que, por el simple hecho de no haber nacido en el lugar adecuado,  se ven privadas de unas condiciones de vida dignas y que debieran ser merecidas por el simple hecho de ser persona humana. La ilusión y las ganas con las que se interesó por nuestro proyecto, por nuestras vidas y por las situaciones de injusticia con las que convivimos todos los días, han supuesto una bocanada de aire fresco. Han supuesto volvernos a ilusionar y luchar porque el proyecto Matiko no sea una experiencia que se asocie a las personas de Youness, Youseff, David, María, Maite o Ayes. Que no muera con nuestra marcha del proyecto. Que sea algo por lo que apostemos personalmente nosotros. Pero que sea también una apuesta CVX, de la Compañía de Jesús, y de otras muchas personas e instituciones que crean y apuestan por el “en todo amar y servir.”

Mauricio López,  un referente y un claro ejemplo del significado de “SER CVX”.

Gracias Mauricio, y seguimos en camino, que nuestra casa es el mundo.

COMUNIDAD DE MATIKO.