Me han pedido que os cuente mi experiencia como cristiana con un cargo político. La verdad es que la pregunta está bien hecha -cristiana con un cargo político- porque la verdad, política no me siento.

Mi historia como afiliada se remonta a 15 años atrás, cuando Oskar y yo decidimos afiliarnos en Bilbao. Allí la cosa es relativamente sencilla, los Batzokis tienen un montón de afiliados y puedes aportar y opinar y si no tienes afán de notoriedad, es fácil comprometerse solo hasta donde quieras. El quid de la cuestión llegó cuando nos trasladamos vivir a Lezama y  nos planteamos el traslado al Batzoki del pueblo. Nuestro planteamiento era:

  • Si nos quedamos en Bilbao seguimos pasando desapercibidos, pero no nos enteramos de lo que el partido propone y trabaja en nuestro entorno.
  • Si nos trasladamos a Lezama pasamos a formar parte de 150 afiliados, donde como vayas a tres reuniones ya eres cara conocida y te cae algo fijo…

Esta bendita educación que tenemos en la línea ignaciana, de compromiso, responsabilidad, creación del reino….hace que acabes metiendo la nariz, opinando, echando un cable… El caso es que en casa Oskar y yo muchas veces pensábamos que había cosas que se podían hacer mejor, que el ayuntamiento debía hacer esto o aquello para potenciar el pueblo, el comercio…etc.  En el entorno del Batzoki participamos en varias reuniones de preparación de propuestas para dar más vida al pueblo y después de esto nos llamaron a casa a ver si queríamos entrar en listas como concejales alguno de los dos. Era la ocasión de mojarnos e intentar poner en práctica todo aquello que discutíamos y planificábamos hipotéticamente en  casa. Decidimos que por la organización domestica y las cargas laborales, la que daba el paso era yo.

Te metes en un  mundo desconocido, con ilusión y ganas de aportar, pero sin saber cómo funciona. Vienes de la empresa privada, donde todo tiene un ritmo, unos tiempos, unos objetivos, un calendario. Y entras en un mundo mucho más elástico, de negociación, donde hay que ser rápido analizando causas y consecuencias, donde todo tiene una repercusión tremenda, para bien y para mal. Todo aquello que habías pensado que se podría hacer, está enmarcado dentro de una ley o norma foral o marco X, y se convierte en un laberinto jurídico. Que aunque en muchas ocasiones está bien, para que no ocurran irregularidades, en otras comprar un boli se convierte en una carrera de obstáculos agotadora.

Por otro lado no nos podemos olvidar de que estamos hablando de política, en el marco de un partido concreto que es al final quien dicta las normas del juego. Normas con las que no siempre estas al 100% de acuerdo. Algo que puede tener sentido en Bilbao puede no tenerlo en Lezama pero…. lo ha dicho el partido.

Y donde queda el compromiso cristiano en todo esto. Pues muy sencillo yo acepté porque aún sigo creyendo que debo dejar el mundo mejor que como lo encontré. Y el de arriba me daba la oportunidad de jugar en primera línea, en dar testimonio de compromiso, de tratar de mejorar las cosas, de aportar el enfoque cristiano comprometido, el ser la voz discordante en muchos temas, aunque sean cosas que no van a ningún lado, pero si hacer pensar, darle dos vueltas, plantear algo desde un enfoque diferente, intentar conciliar….

¿Cuál ha sido la conclusión de estos años que finalizarán en Mayo de 2015? He aprendido mucho, conozco mucho más el entorno donde vivo, que hace 4 años. He descubierto cómo funcionan las instituciones y lo difícil que es avanzar dentro de ellas. He confirmado que soy más técnica que política y que mi lugar, de estar en algún sitio, es en la retaguardia. Que hay mucha gente buena trabajando por amor al arte y metiendo muchas horas a la que luego se le mete en el saco de “los políticos, esos que se forran a costa de los demás”. En Lezama solo esta liberada la alcaldesa, los demás robamos horas a la familia y algo a nuestra empresa, que por ley tiene la obligación de darte unas horas. Al final es un voluntariado más, pero mal visto y a veces tienes que oír eso de “algo sacarás…si no de qué….” Que se sufre mucho cuando luchas por algo y se vende en panfletos de forma enrevesada, y quedas como lo que no eres. Que el juego de la política a veces es guarro y pesa más el balance de votos que la idea que está sobre la mesa.

¿ La conclusión como cristiana? que debemos estar ahí, igual no todos valemos para la primera línea, pero si podemos dar el enfoque social, cristiano que muchas veces se diluye y que para otros no es primordial. Si desaparecemos de los partidos políticos nuestra línea por el Reino se diluye.

Creo que como cristianos comprometidos debemos jugar a l 100% dentro de la sociedad, y eso implica que todos debemos tener opinión política y expresarla siempre que nos la pidan. Debemos ser políticamente activos en todos los niveles, para poder orientar la sociedad hacia un mundo más justo y más Reino de Dios.